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Sandra González Mediación familiar

Relación Directa y Regular

Relación directa y regular: cómo pueden construirse acuerdos

La relación directa y regular busca resguardar el vínculo de hijos e hijas con el padre o la madre con quien no viven. Revisamos qué puede conversarse en mediación y cómo se considera su interés superior.

Por Sandra González · Publicado

Una madre y su hijo caminan de la mano por un sendero entre cerros dorados al atardecer.

Actualización normativa: Contenido revisado según el texto de la Ley N.º 19.968 consultado en octubre de 2026. Si la normativa cambia, este artículo se actualizará.

Cuando una pareja con hijos se separa, o cuando los padres nunca vivieron juntos, surge una pregunta importante: cómo mantener la relación de los hijos con el padre o la madre con quien no viven a diario. En Chile, este tema se conoce como relación directa y regular, y la mediación familiar puede ofrecer un espacio para conversarlo con calma y construir acuerdos propios.

Qué es la relación directa y regular

Durante años se habló de “visitas”, pero la idea de fondo es más amplia que fijar un día y una hora. La relación directa y regular se refiere al vínculo que hijos e hijas mantienen con el padre o la madre con quien no conviven: compartir tiempo, conversar y participar en su vida cotidiana y en los momentos significativos.

Por eso, más que una imposición de horarios, conviene entenderla como una forma de cuidar ese vínculo. Un buen acuerdo, en general, no es el que reparte el tiempo de manera exacta, sino el que se ajusta a las necesidades de los niños y a las circunstancias reales de la familia: la distancia entre los hogares, los horarios de trabajo, la edad de los hijos, sus actividades escolares y sus propios ritmos.

Esta materia está entre las que, según la Ley N.º 19.968, requieren mediación previa antes de demandar ante el tribunal de familia, con excepciones que dependen de los antecedentes del caso. Más detalles en ¿Qué es la mediación familiar y cuándo corresponde en Chile?.

El rol de la mediación en esta materia

La mediación familiar es un proceso en que una persona imparcial, sin poder de decisión, ayuda a las partes a buscar por sí mismas una solución. La mediadora no decide quién tiene la razón ni toma partido por el padre o por la madre. Su función es facilitar una conversación ordenada y respetuosa, en igualdad de condiciones, para que ambos puedan expresar sus preocupaciones y explorar alternativas.

La mediación se rige por principios como la voluntariedad, la confidencialidad, la imparcialidad, la igualdad y el interés superior del niño: nadie está obligado a aceptar un acuerdo con el que no está conforme. Puede conocer el paso a paso en cómo funciona la mediación.

Qué aspectos pueden acordarse

Cada familia es distinta, y los acuerdos también. A modo de referencia, estos son algunos temas que suelen conversarse en mediación:

  • Frecuencia y rutina: cada cuánto tiempo los hijos comparten con el padre o la madre con quien no viven, y cómo se organiza durante la semana escolar.
  • Fines de semana: si se alternan, desde qué hora y hasta cuándo, y qué ocurre con los fines de semana largos.
  • Vacaciones: cómo se distribuyen las vacaciones de invierno y de verano, y con cuánta anticipación se coordinan.
  • Festividades y fechas especiales: cumpleaños, Fiestas Patrias, Navidad, Año Nuevo, el Día del Padre o de la Madre, entre otras.
  • Comunicación: llamadas, videollamadas o mensajes, en horarios razonables y respetando las rutinas del hogar donde se encuentren los niños.
  • Traslados: quién lleva y quién retira, en qué lugar se realiza la entrega y cómo se resuelven los imprevistos.
  • Flexibilidad y cambios: cómo avisar si surge un inconveniente, cómo recuperar un día que no pudo cumplirse y cómo revisar el acuerdo a medida que los hijos crecen.

No es necesario resolver todo en una sola sesión. En general, se avanza de lo más urgente a lo más específico, y el número de sesiones depende de cada situación.

El interés superior de niños, niñas y adolescentes

En toda conversación sobre relación directa y regular, el centro está en los hijos. El interés superior del niño es uno de los principios de la mediación familiar, y orienta la búsqueda de acuerdos que favorezcan su bienestar, su estabilidad y la continuidad de sus vínculos.

En este contexto, también es importante considerar la opinión de niños, niñas y adolescentes según su edad y grado de madurez. Esto no significa trasladarles la responsabilidad de decidir ni ponerlos en medio de un conflicto entre adultos. Se trata, más bien, de considerar sus necesidades, sus intereses y lo que expresan, de una manera cuidadosa y adecuada a su etapa de desarrollo.

Un acuerdo que pone atención a lo que los hijos necesitan suele ser más fácil de sostener en el tiempo. Por ejemplo, un adolescente con actividades deportivas los sábados puede requerir una organización distinta a la de un niño en edad preescolar.

Una conversación sin buscar culpables

Las separaciones suelen venir acompañadas de emociones intensas, y es comprensible que existan desconfianzas o diferencias de opinión. La mediación no busca determinar quién actuó mejor o peor, sino abrir un espacio para pensar en el futuro. Ambos padres tienen un lugar en la vida de sus hijos, y el proceso procura que cada uno pueda ser escuchado con respeto.

Es importante señalar que no todos los casos pueden mediarse. Cuando existe violencia intrafamiliar o hay medidas de protección vigentes, la mediación procede solo en términos especiales y requiere una evaluación previa. La mediación tampoco reemplaza las medidas urgentes: si existe un riesgo, comuníquese con Carabineros al 133 o con Fono Familia al 149.

Qué pasa si no se llega a un acuerdo

La mediación es voluntaria en cuanto a llegar a acuerdo. Si las partes no logran ponerse de acuerdo, o si una de ellas no asiste, se deja constancia en un acta de mediación frustrada. Con ese documento, cualquiera de las partes puede recurrir al tribunal de familia para que resuelva la materia.

Si se alcanza un acuerdo, este puede someterse a la aprobación del tribunal; una vez aprobado, en general, adquiere el valor de una sentencia ejecutoriada. Puede ser útil consultar a un abogado para revisar los términos del acuerdo.

Puede encontrar respuestas a otras dudas habituales en las preguntas frecuentes y revisar los valores de cada servicio en la página de aranceles.

Un primer paso con calma

Si está pensando en cómo organizar la relación de sus hijos con ambos padres y no sabe por dónde comenzar, una asesoría online de 45 minutos puede ayudarle a conocer el proceso y resolver dudas generales, sin compromiso de continuar. La atención es online para toda la Región Metropolitana (vea cómo funciona la mediación familiar online). Cuando lo estime conveniente, puede agendar una orientación.

Fuentes

Este artículo es informativo y no constituye asesoría jurídica personalizada. La procedencia de la mediación depende de los antecedentes de cada caso.

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